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Premio Junta Andalucia

Foro ciudadano para la recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía

Entidad reconocida con el Premio Andaluz a la Memoria Histórica por su contribución social en la investigación y difusión de la Memoria Histórica y por el Gobierno de España por su contribución en orden a la reparación moral y dignificación de las víctimas de la guerra civil y del franquismo, muy especialmente a la recuperación de las víctimas que fueron enterradas o desaparecidas violentamente como consecuencia de la represión.

Reconocimiento Foro GobiernoDiploma Junta de Andalucia


La Recuperación de la Memoria Histórica para una Sociedad Democrática

Desde que nos constituimos en Córdoba hace una década, hemos mantenido siempre como objetivo principal recuperar la memoria de los hombres y mujeres, de nuestros pueblos, que se sacrificaron en momentos muy difíciles y merecen nuestro permanente agradecimiento porque lo que hoy tenemos se lo debemos a ellos. Motivo suficiente para que formen parte inseparable de nuestra herencia más preciada.

Desde el Foro Ciudadano, como asociación memorialista y entidad promotora en los proyectos de memoria histórica, queremos mostrar el trabajo realizado en estos 10 años, como desarrollo del programa marco para la recuperación de la Memoria Histórica de la provincia de Córdoba y como reconocimiento de una labor apoyada e impulsada desde la Institución Provincial, entidad pionera, preocupada e implicada en la recuperación de la Memoria Histórica de los pueblos de nuestra provincia, con la que años tras años hemos trabajado.

Ha pasado mucho tiempo desde la epopeya de aquellos luchadores. Su defensa de los derechos y libertades les significó a muchos perder sus empleos y bienes, sufrir torturas, prisión, persecuciones, exilio e incluso la muerte.

En España hemos decidido construir una nueva democracia. Los derechos sociales, que son parte de nuestra cultura, han quedado reflejados en la Constitución y en las leyes. Toda la sociedad ha cambiado. Europa, que en otros tiempos sufrió el azote de la guerra, es hoy pionera en políticas de cooperación y defensa de los derechos humanos. Sin duda hemos avanzado y en España la recuperación de la “memoria histórica” es un proceso no sólo justo y legítimo, sino también necesario para asegurarnos un futuro colectivo sólido y saludable, convirtiéndose en estímulo para nuestra tarea de hoy.

Entendemos que es imprescindible la memoria privada, la memoria sentimental, la memoria familiar, la memoria emocional, pero entendemos que la necesidad de la sociedad española actualmente es de carácter colectivo, de carácter político. Tenemos que recordar, tenemos que saber qué ocurrió. Y la sociedad española en su conjunto, tiene que conocer lo que aquí sucedió, tanto los crímenes acaecidos en la guerra civil como en la represión franquista, como también lo positivo de la resistencia ciudadana contra el franquismo, la oposición antifranquista y la defensa de la libertad por los luchadores y luchadoras de este país que, desde 1936 hasta 1978, fueron los que consiguieron que llegase la democracia de la que hoy disfrutamos.

Debe hacerse pedagogía social con la memoria colectiva de este país, pero nos encontramos que el tratamiento que se le da en los textos es nimio y se despacha con apenas dos renglones todo este periodo de la historia de España, en el cual se disfrutó de una democracia, como lo fue la Segunda República, homologada como tal en base a un régimen constitucional democrático elegido por sufragio activo. Parece que también habrá que hablar sobre qué clase de memoria tenemos…

Hablamos de una memoria pública de carácter colectivo, una memoria evidentemente política, porque se trata también de recuperar determinados valores. Valores que estaban en la Segunda República tales como el laicismo, la separación iglesia y estado, la articulación territorial de España, la incorporación de la mujer, la instrucción pública y la acción pública educativa de calidad del estado que se desarrolló en este periodo, suponen también un ideario social y político plenamente vigente en la España del siglo XXI.

Valores políticos colectivos, que son también individuales: el compromiso con las libertades de los luchadores antifranquistas, el compromiso individual en defensa de las libertades, el sacrificio, la implicación en la res publica, la participación política colectiva en los Ateneos Libertarios, en las Casas del Pueblo.

Nuestro concepto de memoria está más vinculado al testimonio de esos valores que a la mera nostalgia y por tanto, más vinculada a la reivindicación que al recuerdo.

Su Memoria es Nuestra Historia

Gracias a la perspectiva histórica que nos aporta el paso de los años y con la legitimidad que otorga el Estado de derecho, en los últimos tiempos han proliferado iniciativas para rescatar del olvido los traumáticos acontecimientos que se vivieron en España durante la Guerra Civil y los años de posguerra. Unos sucesos que truncaron la vida de una generación marcada por la derrota y condenada al silencio.

Las numerosas actuaciones emprendidas por diferentes asociaciones, instituciones y particulares, se han visto respaldadas tanto por el Parlamento Español como por la Comunidad Autónoma de Andalucía, las Diputaciones y los Ayuntamientos, que han promulgado legislación al respecto para rehabilitar el honor y la dignidad de todos aquellos que fueron asesinados, torturados o condenados al exilio por el régimen franquista.

El Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía no podía ser menos: desde que se constituyó en Córdoba en el año 2004, se marcó como objetivo principal recuperar la memoria de los hombres y las mujeres que sufrieron por su compromiso con la libertad y la legalidad democrática.

Nuestro esfuerzo va encaminado a poner en marcha un proyecto que contribuya a la recuperación de la Memoria Histórica, sustentado en el vivo convencimiento de la necesidad de clarificar cada uno de los sucesos acontecidos durante este periodo, para hacer justicia con los hombres y mujeres que se sacrificaron en momentos muy difíciles y que merecen nuestro permanente agradecimiento. Motivo suficiente para que formen parte inseparable de nuestra herencia más preciada.
Pero hay algo más: la lucha que mantuvieron para traer a España la Segunda República y la defensa que hicieron -incluso con las armas- de la legalidad republicana, fue una epopeya que debe ser recordada.

El profesor Edward Malefakis[1] historiador e hispanista estadounidense, sitúa la Segunda República en el contexto histórico europeo como un eslabón más de una cadena. Según Malefakis, fue un acontecimiento único en su género, ya que no en todos los casos esos movimientos republicanos tuvieron planes integrales de modernización y progreso. Algunos supusieron, incluso, una involución al convertirse en dictaduras de extrema derecha.

La Segunda República española fue una revolución social, económica y política sin precedentes y no comparable a las demás, pues emprendió una enorme tarea de modernización de la sociedad que aún hoy causa asombro por su amplitud y claridad de miras.

También es un hecho comúnmente aceptado que, en los comienzos de la transición, se estableció una especie de pacto tácito entre las fuerzas políticas para no remover demasiado el pasado inmediato y para evitar la exigencia de responsabilidades por lo ocurrido durante el mismo. Así pues, en estos últimos treinta años no se ha llegado a restablecer en su integridad lo que fue la realidad de aquellos tiempos.

Estimamos que hoy en nuestro país se dan las condiciones políticas y sociales adecuadas para poder avanzar hacia un conocimiento más completo del conjunto de hechos acontecidos. La recuperación de TODA la memoria histórica debe hacerse “desapasionadamente”, pero debe hacerse. Es nuestra mejor contribución a la memoria de las víctimas, ya que en este país se prohibió recordar durante muchos años, se borró la memoria de varias generaciones y se perdió un tiempo precioso para construir un futuro. Un tiempo que muchos quisieron enterrar por intereses particulares, unos por venganza, muchos por desidia.

Fueron muchos los andaluces esclavizados y exiliados. Otros tuvieron un destino peor: conocieron la voracidad de un régimen que silenciaba a sus víctimas con tiro certero y sumarísimo. Muchos cayeron víctimas de sus ideas, pero otros sobrevivieron. Hemos querido buscar en la memoria, sin revancha, recuperar la historia para vivir en paz, sin olvidar que su memoria es nuestra historia y también es nuestro futuro. Este es nuestro fundamental esfuerzo.

En busca del tiempo perdido

Así fue como se tituló un artículo que la periodista Rosa Luque nos dedicó en el diario Córdoba, a raíz de una entrevista realizada en profundidad y donde sintetizaba muy bien nuestro trabajo.

La historia está sembrada de heroicidades grandes y pequeñas, pero sólo unas pocas llegan a conocerse y casi siempre corresponden a los vencedores. Las demás suelen permanecer ocultas por el grueso manto del miedo, las represalias o el olvido, que es la peor venganza, la más cruel. Hasta que, si hay suerte y cambian los vientos, en el intento de saldar una deuda histórica, algunas almas piadosas (ya sean personas a título individual o instituciones) se afanan por devolver el sonido a esa voz dormida que ahora despierta, como en el libro que hiciera famosa a la desaparecida escritora Dulce Chacón.

Esa fue la tarea que a primeros de 2004 se propuso, desde Córdoba, el Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía, que trabaja en distintos frentes para tirar del hilo de los recuerdos, desovillando aquella madeja de injusticias y silencios que se tejió durante la Guerra Civil y la posguerra. Se trata de una labor callada la mayoría de las veces que requiere tiempo y buenas dosis de sensibilidad, pues la materia prima básica son testimonios en carne viva, heridas apenas cicatrizadas. Pero, en ocasiones, el velo se rasga y algunas de esas voces cobran nombre y rostro. Una de esas oportunidades se brindó en la Diputación, con la colaboración del Instituto Andaluz de la Mujer, donde se rindió tributo a cinco mujeres unidas por un pasado trágico similar: el de sobrevivir a torturas, muertes, hambre y exilios en una época en que el mundo se hundía a su alrededor.

“El Foro ciudadano nació para recuperar el honor, la dignidad y la memoria de los hombres y mujeres que en el ejercicio de su compromiso con la libertad y la legalidad democrática sufrieron el exilio, la represión política, la tortura y la muerte”. Cabe destacar entre las actuaciones prioritarias llevadas a cabo la grabación de testimonios de los supervivientes, a veces tras una búsqueda casi detectivesca. Esta memoria viva -que de otro modo estaría abocada a una inminente desaparición, junto con la de sus relatores- se ha traducido ya en una especie de banco audiovisual, una base de datos de casi un centenar de personas, todas ellas de Córdoba y provincia, extensible “a cuantos sitios sepamos que hay andaluces dispuestos a narrar su peripecia vital”.

La faceta más divulgada en prensa ha sido la localización de fosas comunes y la exhumación de los restos de desaparecidos, así como la creación del Archivo digital de la Memoria. Este archivo incluye: expedientes de responsabilidades políticas, documentos civiles y militares, fotografías, pertenencias particulares cedidas por las personas entrevistadas, cartas de despedida antes de un fusilamiento, carteles, y cuanto material necesario para rastrear los hechos que sangraron a España se cruce en el camino. Una vez digitalizado el material es devuelto a sus dueños, para los que constituye un verdadero tesoro.

Para todo ello se han puesto en marcha protocolos de colaboración entre el Foro Ciudadano y todos los ayuntamientos de la provincia, encaminados a promover actividades y difundir sus resultados.

Igualmente, se han celebrado talleres intergeneracionales de Memoria Viva, donde los mayores compartieron experiencias con grupos de jóvenes. Y, por otro lado, se viene trabajando en el rescate del patrimonio documental de la época, lo que está permitiendo recuperar textos literarios, escritos clandestinos y material gráfico y audiovisual cargado de elocuencia. “Se trata, en suma, de contextualizar lo que pasó y de legar a las nuevas generaciones una memoria del pasado que les permita encarar el futuro sin miedos ni ocultaciones”.

El rastro de las fosas comunes

Durante tres años hemos recopilado información para la elaboración del Mapa de Fosas de víctimas de la Guerra Civil y posguerra en Andalucía[2], proyecto autonómico financiado por el Gobierno andaluz y en el que han participado distintas asociaciones que operan en el campo de la memoria histórica de Andalucía. La provincia de Córdoba aporta su propio mapa, elaborado por el Foro Ciudadano: se contabilizaron 7.636 víctimas fusiladas y 84 fosas, de las que se pudieron georreferenciar 69 mediante coordenadas UTM. Según sus resultados, la zona con más víctimas fue la capital, con cerca de 4.000 personas asesinadas, registradas en los libros de defunciones del registro civil y en los libros de enterramientos de los cementerios de la Salud y el de San Rafael.

Las zonas que sufrieron más represión fueron precisamente aquellas que ofrecieron más resistencia a las tropas franquistas tras el golpe de estado. Del mapa se deduce que la zona más castigada fue la más próxima al frente del Guadiato, con pueblos donde las cifras de víctimas son elevadísimas, como en Valsequillo, Hinojosa del Duque o Fuente Obejuna. En este triste listado les siguen pueblos del valle de Los Pedroches como Pozoblanco y Villanueva de Córdoba.

“Consultar los libros de defunciones de los registros civiles o los libros de enterramientos de los ayuntamientos era en ocasiones una odisea porque no existen archivos informatizados y los datos no siempre se ordenan alfabéticamente sino por fecha, número de registro o hasta fonéticamente”, además de las dificultades que han puesto muchos jueces para permitir el acceso a los registros.

Una resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado, dependiente del Ministerio de Justicia, tras una reclamación interpuesta por el Foro Ciudadano, dejó sin efecto el acuerdo de la jueza del Registro Civil de Posadas en el que se denegaba la consulta de los Libros de Defunciones y expedientes judiciales del periodo de 1930–1955. La misma operación se realizó posteriormente con el Juzgado (cabeza de partido) de Lucena. Esto produjo un efecto dominó, muy positivo en aquel momento a nivel nacional, ya se dio precedente a que las demás asociaciones y entidades pudieran investigar y tener acceso a esta documentación. Una vez más se abría otra ventana.

La intervención arqueológica de localización, exhumación e identificación llevada a cabo en los pueblos de Castro del Río, Cañete de las Torres y Montoro, parte del amplio trabajo de investigación plasmado en el Mapa de Fosas de las victimas de la guerra civil y la postguerra en Andalucía. En él se refleja no sólo localización de las citadas fosas, sino también la información sobre las victimas que fueron fusiladas y que muy probablemente están enterradas en ellas.

Este proyecto se sustentaba en el doble pilar de la investigación histórica y la justicia. Nos marcamos como objetivos:

  • Conocer los verdaderos acontecimientos e historias acaecidas en Córdoba y provincia durante la Guerra Civil y en los años de posguerra.
  • Consultar todo tipo de fuentes primarias y secundarias que puedan dar un balance global del número de víctimas que perecieron por culpa del régimen franquista, con el fin de poder dar nombre a esos cuerpos enterrados en las fosas comunes.
  • Localizar las fosas comunes en los diferentes municipios de la provincia y establecer una relación entre las víctimas y el enterramiento en masa.
  • Difundir y comunicar los resultados obtenidos tras la investigación llevada a cabo, en primer lugar a los familiares e interesados directos y posteriormente a la sociedad en general.

Las dificultades para el estudio del Mapa de Fosas de la provincia de Córdoba fueron habituales y de todo tipo. Se trataba de un trabajo muy laborioso y delicado: era la primera vez que una investigación de esta índole y con estas características se realizaba, por lo que una gran parte de sus inconvenientes, de sus retos, de sus sorpresas y de sus resultados han sido también genuinos.

A veces nos ocupó varios días de espera, de respuestas como “vuelva Vd. mañana”, o de pisar territorio “comanche” o “non grato”, y también de hallazgos fortuitos en lugares insospechados, que han dependido del municipio, del número de su población, de los volúmenes de información encontrados, de la diligencia con la que nos han atendido, de los inconvenientes a la hora de resolver nuestras peticiones y, por supuesto, de las verdaderas barreras burocráticas de acceso a la documentación y que poco a poco con tesón, con verdadero interés y con mucha moral y corazón hemos ido levantando: nos ha consumido un tiempo importante y en algunas ocasiones fue desesperante. Sin embargo, como todo lo que se hace desde el convencimiento, de que es ahora o nunca, ha merecido la pena y los resultados ahí están.

Mapa fosas de Andalucia

Como hemos apuntado al principio, el estudio y la localización de las fosas comunes es una cuestión de justicia histórica, ya que, aunque muchas personas murieron y fueron silenciadas por el fascismo y la intolerancia, su recuerdo y su memoria nos hacen hoy más libres.

El Foro Ciudadano para la recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía reivindica el derecho de toda persona a ser enterrada dignamente, y el derecho de sus familiares a honrar y velar sus restos allá donde se encuentren. En nuestra historia se abrió una herida de la Guerra Civil que ha dejado secuelas, algunas de las cuales siguen siendo dolorosas. Consecuencia de la posguerra y de la represión emprendida por la dictadura franquista son las cientos de fosas comunes donde están enterradas miles de personas de forma anónima. Muchas de estas muertes violentas están perfectamente documentadas y los restos se encuentran sin identificar: están injustamente olvidadas. Consideramos que no es justo ese anonimato e ignominia de tantos ciudadanos, algunos por el simple hecho de pensar diferente o por defender el sistema legal republicano, con el que acabó el golpe militar del 18 de julio de 1936.

Lo que pretendemos no es abrir viejas heridas, sino cerrar las que aún quedan abiertas y poner nombre a las personas muertas para que se recuerde la tragedia y nunca más se vuelva a repetir. No queremos pedir cuentas a los verdugos, sino recuperar la dignidad de las víctimas y su descanso en paz.

Este Mapa de fosas de las víctimas de la Guerra Civil y la posguerra en Andalucía contribuye a este ejercicio de memoria colectiva contra el olvido, al realizar la cartografía de un crimen que debía ser investigado por mandato legal y por coherencia democrática, permitiendo desinfectar las heridas antes de que se cierren definitivamente. El inventario, descripción y localización geográfica de las fosas comunes que dejó la Guerra Civil es un paso más en este proceso de superación del triste y pesado legado que dejó la dictadura franquista.

A la Luz de los Hechos

En la Guerra Civil Española se cometieron, sin duda, atrocidades en los dos bandos pero hubo también diferencias cuantitativas y cualitativas

Franco actuó de manera fría y concienzuda como se señala, entre otras fuentes, en sus propias palabras y las de otros generales rebeldes. El ejército franquista, con Mola y Franco a la cabeza, retrasó su triunfo militar para poder ejecutar una auténtica y planificada campaña de limpieza de la España que iban ocupando, hasta el punto de enfadar a sus aliados fascistas que querían una guerra rápida.

La violencia de los golpistas se basó en decisiones fríamente tomadas, a partir de un poder totalitario altamente concentrado sin cuya autorización no se podía hacer nada, aunque se dio licencia para matar indiscriminadamente.

El espíritu del golpe consistía en que no bastaba con ganar la guerra, sino que había que dar ejemplo, dejar marca y convertir en irreversible la situación: se aplicó la táctica de aniquilar a aproximadamente un 1% de la población conquistada.

Al recordar la guerra todos tienen algo de que avergonzarse, porque en mayor o menor medida se cometieron actos colectivos deplorables de violencia injustificada en ambos bandos; pero tras la llegada de la dictadura no puede hacerse un reparto de culpas ni una surrealista equiparación entre los demócratas (la oposición) y los fascistas (el gobierno). Solo cabe, recurrir a la “historia ficción” para amarrarse a un clavo ardiendo cuando se habla de la terrible venganza represiva que supuso el franquismo.

Así, tras la victoria de los golpistas, lejos de establecerse un clima de paz y reconciliación, se instauró una feroz y durísima (cambio de lugar) represión directa e indirecta que perseguía la desaparición del enemigo, de su identidad, de su memoria, de acuerdo con los principios del régimen ya señalados: se buscaba la muerte en vida del oponente (Ruiz Vargas, 2006) y la purificación eugenésica de la raza hispana, en palabras de Vallejo Nájera.

La represión cedió a su delirio vengativo para crecer como negocio y abrir los brazos a la corrupción, liberando al Estado de la carga de mantener a los presos y generando ingresos, lo que llevo a muchas empresas a enriquecerse mediante el uso de esta mano de obra esclava.

Se perseguía, por una parte, la purificación directa en forma de ejecuciones sumarias, desapariciones y fosas colectivas, utilizadas como instrumentos de represión, de ejemplificación, como instrumentos para sembrar el terror, instrumentos que pretenden causar el mayor daño posible al enemigo que pretenden exterminar, sin reconocerle la más mínima dignidad ni la más mínima consideración como ser humano.

Por eso, se entierra en fosas comunes, no se informa de donde están los cadáveres, no se inscriben las muertes en los registros civiles, y si se permite, tras multitud de trabas, se hace con pocos datos o mediante inscripciones humillantes como “anemia aguda” o “choque con la fuerza pública”[3].

No se permite la elaboración del duelo, en una suerte de castigo eterno que busca la exterminación de la víctima directa y de sus allegados, tratando de causar el mayor destrozo psicológico y social posible a quien no se considera digno, ni persona; se trata de violar la más mínima dignidad y respeto a las víctimas y sus familiares,

Se trata de eliminar su identidad social, de imposibilitar el descanso eterno al “ser enterrado como un perro” y negarle “un lugar entre los vivos y entre los muertos[4]. Se trata de romper el vínculo con el fallecido impidiendo que se le pueda visitar o recordar al estar ilocalizable: es la aniquilación de la identidad individual y social.

El régimen del Generalísimo Franco también segregó a miles de españoles tras la guerra civil, colocando a los familiares de las víctimas en una situación de sufrimiento extremo en silencio, sin apoyos, bloqueando las posibilidades de elaborar las múltiples y dolorosas pérdidas, para que vivieran “muertos en vida” sometidos a complejos de culpa, a privaciones y señalamientos sociales negativos. Además, sus pertenencias fueron expoliadas, sus trabajos retirados, los niños y familiares fueron marcados como “hijos de rojos” y sometidos a escarnio y persecuciones públicas. Incluso, en muchos casos, debían convivir con los verdugos, quienes se jactaban en público de la muerte de sus familiares.

Muchos tuvieron que exiliarse internamente abandonándolo todo y sumando a la derrota, a la humillación y a la represión posterior nuevas pérdidas de referentes y recursos.

El Movimiento Memorialista

«Y ahora, después de más de 40 años, de la mano de los derechos humanos surge y se desarrolla un movimiento que busca recuperar la memoria y reivindicar la justicia. Quedan muchos asuntos pendientes, entre los cuales, la necesaria e imprescindible recuperación de la memoria de lo acontecido. Este es un movimiento plural y diverso, heterogéneo, que trata de desmantelar la cultura del miedo, de la sospecha y el silencio alimentada durante décadas y devolver la identidad a los asesinados y desaparecidos»

A este movimiento pertenecemos desde hace ya 10 años y en él seguiremos. Todo ello desde el vivo convencimiento de la necesidad de clarificar todos u cada uno de los acontecimientos del periodo de la guerra civil, posguerra y dictadura franquista para hacer justicia, buscando la verdad y hacer reparación con la victimas. Hemos centrado nuestros trabajos en el estudio y análisis de la represión política y social, sufrida por amplios sectores de la sociedad civil, desarrollando proyectos que han permitido conseguir nuestro objetivo.

Una década es mucho tiempo para resumir cada una de nuestros trabajos y actuaciones, y sin embargo, todavía, es poco, para que se vea un cambio social respecto a esa memoria colectiva de la que hablábamos y relacionada con los valores de Verdad, Justicia y Reparación. Sin embargo, sí queremos destacar los proyectos que han sido, para nosotros, y a nivel social, los de más impacto. Empezaría por destacar la elaboración del Mapa de Fosas de Córdoba, la producción de dos audiovisuales (Milicianos Andaluces, defensores de la liberta y La Parrillera, una maquis por amor), la exhumación de las fosas de Cañete de las Torres, Montoro y Castro del Río, la creación y desarrollo del Archivo Digital de la Memoria, disponible online en nuestra página web, publicaciones como los Lugares de Memoria Histórica de la Provincia de Córdoba, la biografía de Manuel Sánchez Badajoz, ultimo alcalde republicano de Córdoba o la colaboración en la obra Memoria Viva de Andalucía, publicada por la Consejería de Justicia de Andalucía, entre otros, y por supuesto, a la multitud de homenajes y reconocimientos a las victimas y familiares en la que hemos participado, destacando entre ellos el más laborioso y difícil para nosotros, por muchas circunstancias, LOS MUROS DE LA MEMORIA, monumentos de reconocimiento a las victimas fusiladas en Córdoba y que se ubican en los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y en el de San Rafael.

También dos proyectos fundamentales por la innovación que representan, porque han sido los primeros en España sobre el Memoria Histórica y por el fruto que después se ha recogido: son el Taller de Empleo “Memoria Histórica” y el Taller de Empleo “Testimonios de la Historia”, proyectos promovidos por nuestra Asociación debido a que tras nuestra experiencia, llegamos a la conclusión de que en cada proyecto que se realiza se tiene que tener personal cualificado y sensibilizado con la memoria histórica. Los Talleres de Empleo eran idóneos porque han posibilitado la formación de jóvenes en actuaciones vinculadas a los objetivos de la ley de Memoria Histórica, creando así un elenco de profesionales cualificados, preparados para cubrir las necesidades relacionadas con la Memoria Histórica y formados y sensibilizados para futuras actuaciones en los campos de la arqueología, la antropología o en el tratamiento documental de la época.

El Taller de Empleo Memoria Histórica se especializó en el tratamiento y la digitalización documental de los Expedientes de Incautación de Bienes conservados en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba y en arqueología y antropología forense con la exhumación de los restos de las victimas desaparecidas durante la guerra civil y la posguerra en los pueblos de Castro del Rio, Cañete de las Torres y Montoro.

El objetivo se cumplió satisfactoriamente, al haber digitalizado el número total de Expedientes de Incautación de Bienes planteados como objetivo inicial, 43.738 imágenes digitales con la calidad necesaria para su puesta a disposición de los usuarios y de los investigadores, así como las exhumaciones de las fosas comunes en Cañete de las Torres, Montoro y Castro del Rio.

Exhumacion en Canete

Modulo de Arqueologia

Digitalizando

Modulo Digitalizacion

EL Taller de Empleo Testimonios de la Historia desarrolló el Módulo de Documentalismo, que contribuyó con su trabajo a la salvaguarda documental de LOS EXPEDIENTES DE PRESOS INTERNOS EN LA CÁRCEL DE CÓRDOBA, desde 1936 a 1956, que sufrieron pena de muerte o condenas de cárcel realizadas durante la Guerra Civil y la Represión franquista. Un trabajo realizado gracias a un convenio previo que el Foro realizó con el Ministerio del Interior, donde se regulaban la forma en que se debían de disponer dichos fondos. Como resultado se cumplimentó una base de datos para la transferencia de 6940 expedientes de Presos Internos de Córdoba en 55 unidades de instalación, la digitalización de 885 Expedientes Personales de Internos procedentes de la Prisión del Partido de Priego de Córdoba, Castro del Río, Pozoblanco y Montilla, que ascienden a un total de 7 unidades de instalación y de la que se han obtenido un total de 4524 imágenes digitales.

Siempre hemos tenido en cuenta que el futuro en la salvaguardia de la documentación custodiada en nuestros archivos pasa por la digitalización de los documentos, de manera que los usuarios puedan acceder a la información de una manera rápida y eficaz, sin dañar el documento original, que debe conservarse para las futuras generaciones y para proteger así nuestra Memoria.

El Módulo de Documentación Digital y Electrónica contribuyó a la creación de un archivo audiovisual de vestigios de la guerra civil, que preserve, investigue y divulgue los Lugares de Memoria Histórica; imágenes fotográficas y audiovisuales que han contribuido a desarrollar el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de nuestros pueblos, creado por decreto por la Consejería de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía como línea de actuación en Memoria Histórica. El módulo tuvo como resultado una Base de Datos de Medios Audiovisuales con más de 520 registros. Se obtuvieron más de 1700 fotografías y se filmaron varias horas de video con entrevistas y de los vestigios de la Guerra Civil Española repartidos por la provincia de Córdoba.

Taller Testimonios de la Historia

Refugio

Se trataba en primer lugar, de formar a jóvenes para el empleo, haciéndolos partícipes de las actividades concernientes a la Memoria Histórica, implicándolos en todos nuestros proyectos, presentes y futuros. En segundo, contribuir a paliar el déficit que existe para el tratamiento y la preservación de la documentación de la época y su posterior disposición al usuario, que por cuestiones de organización y de personal tienen las instituciones implicadas en la Memoria Histórica, sobre todo los Archivos. Y en tercero, colaborar con los distintos ayuntamientos en la localización y exhumación de las fosas comunes, de forma profesional y científica, con el menor coste posible y con los mejores recursos humanos, quienes adquirieron una cualificación profesional y una posterior inserción laboral en nuestros proyectos o con terceros.

Alcanzar el reconocimiento a las victimas

Más de dos años nos llevó la reivindicación del reconocimiento a las victimas de la Guerra Civil y de la posguerra fusiladas en Córdoba capital, esforzándonos por una meta que consideramos que la ciudadanía cordobesa se merece.

Con los Muros de la Memoria y el reconocimiento a las víctimas los familiares recobran la esperanza de que las fosas de los cementerios de Córdoba puedan exhumarse.

El Foro Ciudadano para la recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía, junto con Ágora del pensamiento social y Foro por la Memoria de Córdoba, forman la Comisión de Trabajo “Memoria Histórica” creada en el 2010 con el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba para el reconocimiento de cerca de 4.000 personas fusiladas en las fosas de los cementerios de la Salud y de San Rafael, víctimas de la represión franquista en Córdoba capital

Unos sucesos que truncaron la vida de toda una generación, marcada por la derrota y condenada al silencio y al olvido; una necesidad por la que tanto hemos insistido al gobierno municipal. Nuestra memoria democrática del siglo XX no puede prescindir del justo homenaje que se merecen todos aquellos que defendieron con su inocente sangre aquel ideal democrático.

Fue en marzo del 2011 cuando se inauguraron los “Muros de la Memoria”, unos monumentos con los nombres de los fusilados que se ubican en los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y de San Rafael. La relación de víctimas es producto de dos años de trabajo que el Foro empleó en su realización y que puso a disposición del Consistorio cordobés a través de la Comisión de Trabajo nombrada para la ejecución de estos monumentos. Para realizar esta labor de investigación, que ha dado como resultado cerca de 4000 víctimas fusiladas, se ha recurrido tanto a los libros de enterramiento de los cementerios como los libros de defunciones del registro civil de Córdoba, así como distinta bibliografía de destacados historiadores cordobeses.

Desde un decidido espíritu de concordia es como se pueden dignificar estos lugares de la memoria, las denominadas fosas comunes, las cuales si durante más de setenta años fueron un espacio para ocultar y negar la barbarie represora y exterminadora, ahora ha llegado el momento de convertirlas por el momento en lo que deben ser realmente: las dignas sepulturas que acojan a aquellos españoles que existieron y creyeron en una España solidaria, próspera y libre; y cuyos monolitos representen el vivo y emocionado recuerdo de todos sus nombres labrados sobre la perdurabilidad histórica que ofrece el material pétreo. Con todo ello se da justo cumplimiento al deseo de sus familiares y allegados, el honrar la memoria que aquéllos atesoran y darles un sitio donde reposen los restos mortales enterrados de sus seres queridos con el honor y la dignidad merecidos.

Lo que pretendemos no es abrir viejas heridas, sino cerrar las que aún están abiertas y poner nombre a las personas asesinadas para que se recuerde la tragedia y nunca más se vuelva a repetir. No queremos pedir cuentas a los verdugos, sino recuperar la dignidad de las víctimas y su descanso en paz.

La difusión de la Memoria

Con motivo de la presentación a la sociedad de cada uno de los trabajos que en estos años hemos ido desarrollando, siempre pensamos como marco idóneo para realizarlo a través de diversas jornadas tanto técnicas como culturales que han tratado sobre la labor social de difusión de los trabajos de recuperación de la memoria histórica.

Historiadores, escritores y cineastas, así como otras figuras de la cultura contemporánea, vienen realizando numerosos trabajos –en cada uno de sus campos- para difundir una tarea global, la recuperación de una parte fundamental de nuestra Historia que durante décadas ha estado manipulada y silenciada, que en los últimos años se ha convertido en una manifestación social de primer orden.

Mediante la publicación de ensayos, estudios de investigación, biografías y novelas; la realización de documentales y películas de ficción; y un sinfín de obras cuya temática gira alrededor de los terribles sucesos acaecidos durante la Guerra Civil Española y la posterior represión organizada y ejecutada por el régimen franquista, se intenta aportar luz sobre estos hechos. Para ello se ha establecido una metodología de trabajo que sigue una línea de actuación prioritaria: devolver la voz y otorgar un papel fundamental a todos aquellos que vivieron (directa o indirectamente) unos acontecimientos esenciales para conocer y comprender nuestra historia contemporánea. Su testimonio ha sido silenciado en aras de una manipulación historiográfica cuya finalidad ha sido justificar la imposición del régimen franquista.

En estos 10 años nos hemos marcado como objetivo comprometernos en el reconocimiento y para ello, es necesaria una revisión de los hechos como punto de partida; una revisión de la memoria que debe asentarse sobre el eje moral de las víctimas y su difusión para levantar el velo de silencio y promover el conocimiento de la verdad para hacer justicia y reparación a las víctimas.

LOS ARCHIVOS: FUENTES PARA LA INVESTIGACIÓN Y LA MEMORIA HISTORICA
Córdoba, Palacio de Congresos, 30 y 31 de octubre 2006.

Cartel Jornada ArchivosRedescubrir la historia trágica de un pueblo, preservar las pruebas que un día permitirán que se haga justicia, establecer las responsabilidades de las violaciones de los derechos del hombre, permitir que las victimas conozcan la verdad; para todo ello hacen falta pruebas. Sin embargo se tiende a olvidar una evidencia: las pruebas se encuentran en su mayor parte en los archivos.

El archivo juega un papel preventivo esencial: evitar la vuelta de los años negros, el tan aclamado Nunca Más y prevenir del revisionismo y del negacionismo.

Por todas estas razones es urgente sensibilizar del papel fundamental de estos archivos y tomar conciencia de la necesidad de establecer unos criterios que ayuden a conocer cuál es el punto de partida, dónde y cómo se encuentra esa documentación en la actualidad y con qué medios y métodos contamos para optimizar su localización, el acceso y su consulta.

Las Jornadas se configuraron como unas Jornadas Técnicas destinadas a estudiantes, investigadores, profesionales de archivos y entidades relacionadas con la Memoria.

El objetivo general fue dar a conocer a los colectivos anteriores cuales son nuestras fuentes de documentación en Memoria Histórica, relacionadas fundamentalmente con Andalucía. Así como una puesta en común y reflexión sobre qué conocimiento real tenemos de ellas, qué documentación sobre la Guerra Civil y posguerra se custodia y conserva en los archivos, cómo esta organizado este conocimiento y las dificultades en el acceso y su consulta en la investigación.

Se perseguía analizar y reflexionar sobre cómo los archivos son garantes de derechos ciudadanos y cómo podemos planificar y organizar este conocimiento paliando la actual dispersión, falta de coordinación en la gestión y en la aplicación de la normativa general respecto al acceso y consulta de la documentación, así como la específica de cada una de las entidades que los custodia

«ARCHIVOS CONTRA EL OLVIDO»: ARCHIVOS Y DERECHOS HUMANOS

Los archivos conservan los testimonios de miles de acciones y actuaciones de toda índole, incluso la huella de aquellas encaminadas, de forma expresa o tácita, a hacer desaparecer determinados hechos y acontecimientos, ocultándolos con la pretensión de hacerlos caer en el olvido, intentando que desaparezcan de la memoria individual o colectiva. Así, desde la Antigüedad hasta nuestro días los archivos y la información que contienen han sido objeto de múltiples manipulaciones, de eliminaciones indebidas, de destrucciones e incluso de incautaciones como botón de guerra. Se han convertido a lo largo de la historia en testigos incómodos de acciones no siempre ajustadas a derecho efectuadas por personas, estado, gobiernos, ejércitos y usurpadores violentos del poder legalmente constituido.

Es a partir del S.XX y sobre todo tras la II Guerra Mundial, cuando los archivos cobran la dimensión de ser elementos insustituibles en la defensa de los derechos y en el establecimiento de las garantías de un estado, comportándose verdaderamente como uno de los elementos que permiten medir el nivel de democracia existente en una sociedad, pudiendo, en su caso, ser utilizados como pruebas fidedignas ante acontecimientos atroces y violaciones de derechos. Memoria fiel del pasado individual, familiar y colectivo, piezas clave en la defensa y denuncia de actos contra los derechos humanos y salvaguarda de las libertades individuales y colectivas.

Muchos son los ejemplos que nos vienen a la memoria, en relación con los derechos humanos, en los que podemos comprobar la acción de los archivos como elementos determinantes en los procesos de restitución de la dignidad y la justicia: campos de concentración, recuperación de bienes expoliados a los judíos, compensaciones por el napalm en Vietnam, guerra sucia de Nicaragua, desapariciones de ciudadanos en Chile y Argentina, regímenes del telón de acero, etc.

Los documentos, los archivos y la información son elementos básicos en un sistema de derechos y todos los procesos de recuperación de la memoria especialmente relacionados con los derechos humanos y cuya actuación se refleja en los cinco continentes. En este sentido, Andalucía y sus archivos están dando magníficos ejemplos de cómo proceder y la Junta de Andalucía tiene la obligación de dar buena cuenta de ello y de difundirlo.

Por último, se debe subrayar la necesidad de colaboración de los diversos colectivos implicados en este proceso de recuperación de la memoria, y especialmente entre todas las instituciones y el personal técnico de los archivos. Hay que resaltar en concreto la importancia del Consejo Internacional de Archivos, organismo no gubernamental que integra a más de 1500 miembros de 190 países y que su Declaración Universal sobre los Archivos reconoce “El carácter esencial de los archivos para garantizar una gestión eficaz, responsable y transparente, para proteger los derechos de los ciudadanos, asegurar la memoria individual y colectiva y para comprender el pasado, documentar el presente para preparar el futuro”

EL EXILIO REPUBLICANO: ANDALUCES EN OTRA FRONTERAS

La información sobre el exilio republicano, durante los últimos 25 años de vida democrática española, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen. Y aunque sigue habiendo sectores que consideran que es preferible no remover un pasado tan trágico porque, dicen, podría reabrir heridas todavía no cicatrizadas, lo cierto es que el medio más eficaz para esa cicatrización es la asunción colectiva del pasado histórico, para lo que es indispensable su conocimiento con rigor científico, con talante democrático, con comprensión de las causas políticas y sociales profundas que condujeron desde la sublevación militar de julio de 1936 a la inclemente persecución de los españoles leales al legítimo y democrático Régimen republicano. Ha de tenerse muy presente que el exilio republicano supuso un testimonio afirmativo rotundo de la democracia como sistema de gobierno.

“Conmemorar el 70 Aniversario del Exilio Republicano Español”, a la vez que, mantener la Memoria Viva y permanente sobre el exilio y sus consecuencias, refuerza la idea de que el exilio estuvo, lamentablemente, protagonizado por personas concretas que tuvieron que dejar atrás toda una vida.

Se puede cuantificar el número de muertos, exiliados, fusilados, huérfanos, internados en campos de concentración, pero es imposible medir el sufrimiento y el dolor que padecieron tantísimas personas bajo unas condiciones atroces.

Se trata de rescatar el recuerdo de unos acontecimientos que fueron borrados de la historia y reconocer el terrible sufrimiento por el que pasó un bando, el de los vencidos, que durante mucho tiempo fue olvidado o ignorado. En definitiva, recordar lo que sucedió en homenaje a aquellos que lucharon por unas ideas, por defender la legalidad vigente, y lo perdieron todo.

Jornada Exilio

El exilio republicano español es el primer gran exilio político del siglo XX en todo el mundo. Nunca antes de la Segunda Guerra Mundial hubo una oleada tan numerosa de refugiados. Fue la consecuencia de un conflicto caracterizado por la ideologización del pueblo, dispuestos a dar la vida por sus creencias, por unos valores, por unos ideales. Fue, como lo han descrito algunos historiadores, la última guerra romántica.

España tardaría mucho tiempo en recuperarse de las consecuencias de esa enorme hemorragia humana que privó al país de la competencia de un altísimo número de brazos y cerebros.

Sin embargo, aquellos expulsados por los vencedores, que los consideraban la “anti-España”, acabarían reforzando la presencia de la cultura española en los países de acogida y transfiriendo sus saberes y habilidades a otros pueblos cercanos o lejanos pero ya para siempre unidos a España por ese flujo migratorio tan numeroso como cualificado.

El exilio español duró cerca de cuarenta años, por lo que pocos pudieron reconstruir su vida en España. Aun cuando rehaga su vida, cuando encuentre un trabajo acorde con su preparación, cuando aprenda el nuevo idioma, el exiliado seguirá siendo un desterrado que en ningún momento olvidará que no está allí por decisión propia, sino porque no tuvo más remedio. La dignidad, ese valor que tanto le han pisoteado, será al final, junto con la nostalgia, todo lo que le quede.

Por todo ello, en este 80 aniversario del exilio español se quiso poner este grano de arena, y dar un homenaje y reconocimiento para recuperar esa dignidad de hombres y mujeres que en el ejercicio de su compromiso con la libertad y la legalidad democrática sufrieron la represión política y el exilio.

Sobre los Niños de la Guerra, Mª Dolores Cabra Loredo, secretaria general de AGE nos dio su visión. Entre 1936 y 1939 la guerra en España acabó con la vida de 130.000 niños y fueron evacuados unos 30.000. Se calcula que en junio de 1938 había en Francia unos 11.000 menores. El éxodo de principios de 1939 llevó al exilio a cerca de 70.000 niños.

Salieron de España en un viaje que creían de ida y vuelta, pero la Guerra Civil se alargó de manera infernal hasta que los golpistas se impusieron y acabaron con el Gobierno de la República, provocando ruptura familiar, derrota y destierro.

Evelyn Mesquida, escritora y periodista, nos habló de La Nueve: compañía de españoles que liberaron parís, cientos de hombres errantes de patria y dispuestos a continuar la lucha por la libertad.

“La mayoría de los hombres que componían «la Nueve» tenían menos de 20 años cuando en 1936 cogieron las armas por primera vez para defender la República Española. Los supervivientes no las abandonarían hasta ocho años después.

Según Raymond Dronne, capitán de La Nueve, aquellos hombres que muchos consideraban rebeldes, «No tenían el espíritu militar, eran incluso antimilitaristas, pero todos eran magníficos soldados, guerreros valientes y experimentados». Dronne añadía: «Si abrazaron voluntariamente nuestra causa fue porque era la causa de la libertad. Realmente eran unos combatientes de la libertad»

Durante toda la contienda, en cada tumba de los compañeros desaparecidos, los españoles depositaban una pequeña bandera republicana.

De los 144 españoles registrados en La Nueve antes del desembarco de Normandía, al final de la guerra solo quedaban vivos dieciséis.”

Evelyn

El matiz normativo, el punto de vista jurídico de la ley lo dio Aurelia Álvarez, profesora titular de Derecho Internacional Privado en la Universidad de León. Que nos despejó dudas sobre acceso a la Nacionalidad Española para los Nietos de los Exiliados y para Brigadistas Internacionales en la Ley 52/2007, o Ley de la Memoria Histórica.

La representación de la Memoria Viva del exilio, como testigo de estos acontecimientos, estuvo a cargo de Francisco Martínez “Quico”, natural de Cabañas Raras (León) y uno de los últimos supervivientes de la “Agrupación Guerrillera Galaico-Leonesa” y que estuvo exiliado en Francia hasta 1977, y Miguel Garrido Romero, de Pizarra (Málaga), el último superviviente andaluz que embarcó en el Winnipeg, un barco fletado por Pablo Neruda para los exiliados españoles en Francia con destino a Valparaíso (Chile), donde los recibió Salvador Allende. Regresó a España por primera vez en 1976.

Audiovisuales

El objeto de los documentales y cortometrajes ideados y producidos por el Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía es promover la divulgación de los hechos acontecidos en la Guerra Civil y posguerra Española, y con ello contribuir a la reconstrucción histórica de este periodo, sirviendo a su vez como un homenaje en voz alta a la memoria de las víctimas de la historia reciente de Andalucía, recuperando la historia de esos personajes invisibles. Queremos conocer, y presentarles, a los supervivientes de la represión, del exilio y de la ley del silencio, sin revancha, con curiosidad.

Muchos han muerto sin hablar. Pero la familia, los amigos, algunos vecinos, recuerdan cómo vivieron y cómo sobrevivieron, qué acontecimientos marcaron sus vidas, cuántas calamidades pasaron. Siempre hay alguien dispuesto a regalarnos su memoria. A todos. Sin excepción. Porque cada recuerdo es personal, único e irrepetible, para después ser universal.

Documentales realizados dentro del marco del convenio firmado entre la Diputación Provincial de Córdoba y el Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía.

MUJERES, RETRATO DE MEMORIA VIVA

Dedicado -en especial- al papel que desempeñaron las mujeres durante la Guerra Civil Española y la posguerra.

Ellas fueron perdedoras por dos veces: perdieron la guerra como los hombres y perdieron la Historia.

Sobre las Mujeres que lucharon contra el golpe militar pesa un doble silencio: por republicanas y por mujeres. Al final de la guerra supuso para ellas bien volver al hogar -y a ser silenciadas- o bien huir, y no solo por razones ideológicas, sino también por seguir a sus parejas.

Por tanto, debido a esta ausencia de rostro, es necesario restaurar la memoria y la dignidad de la mujer, que se jugó su vida igual que lo hizo el hombre.

Es necesario conservar los testimonios de las mujeres que aun viven y mantienen inalterable su espíritu de lucha. Se lo debemos a unas mujeres que no pasaran a la historia con mayúsculas pero que son grandes en espíritu y en ideales. Este documental es el testimonio de mujeres de pueblos de la provincia Córdoba que sobrevivieron a la Republica, a la guerra civil, a la posguerra y a la dictadura, con toda una vida llena de luces y sombras; las que se libraron del fusilamiento o de las prisiones; y las que con su solidaridad y su sacrificio personal contribuyeron a sostener la moral y la vida de los suyos, trasmitiéndonos su legado.

La Parrillera Web

LA PARRILLERA, UNA MAQUIS POR AMOR

Es la historia, basada en hechos reales, de Manuela Díaz Cabezas «La Parrillera», vecina de Villanueva de Córdoba, que se echó al monte siguiendo a su marido Miguel «El Maraña» y acompañando a su hermano Alfonso.

Al finalizar la guerra los hombres de la familia, incluido Miguel, marido de Manuela, militantes de partidos y sindicatos de izquierda e integraron en la guerrilla. Comenzó entonces la cadena de sufrimientos para Manuela, que no estuvo afiliada a ningún partido.

El riesgo que suponía el ponerse en contacto con la familia les obligaba a mantenerse alejados de ella.

Detenida por ayudar a los fugados, sufrió las primeras vejaciones, palizas y torturas. Sin embargo, no consiguieron que denunciara a los componentes de la partida de «Los Parrilleros», en la que pronto se tendría que integrar acosada por la Guardia Civil

Manuela, tuvo que dar a luz en el monte ayudada por Miguel, quien cayera poco después muerto tras un enfrentamiento con la Guardia Civil.

En diciembre de 1944 la partida fue capturada en Fuencaliente. A Manuela le fue conmutada la pena de muerte, aunque fue condenada y encarcelada, recuperando la libertad en 1961, después de pasar más de quince años en prisión; sus compañeros Alfonso, José Antonio “El Cepas”, “El Lobito” y Aquilino “El Cojo” sufrieron peor suerte.

Escena Rodaje de La Parrilera

MILICIANOS ANDALUCES, DEFENSORES DE LA LIBERTAD

El perdón social implica un acto psicológico de la sociedad que supone una asunción de culpa y por tanto, de desagravio hacia todos aquellos que fueron objeto de la más brutal injusticia. El silencio no es la mejor forma de hacer justicia.

Fueron muchos los andaluces, hombres y mujeres, esclavizados, torturados o exiliados. Para otros, en cambio, su destino fue incluso peor: conocieron la voracidad de un régimen nacido de las armas, que silenciaba a sus víctimas con el tiro certero “sumarísimo” o mediante Consejos de Guerra al amparo de una legislación ajena a la voluntad general.

Muchos cayeron víctimas de sus ideas, pero otros tantos sobrevivieron a todos aquellos acontecimientos. Por suerte, aún podemos contar con sus recuerdos, las experiencias y, en definitiva, sus relatos. Hoy algunas de esas personas han abierto sus corazones para nosotros, han echado la vista atrás y han recordado para nosotros su experiencia a modo de legado. El documental Milicianos andaluces, defensores de la libertad refleja en testimonios la historia reciente de Andalucía.

Después de un periodo de tiempo razonable, se ha procedido a realizar esta oportuna recopilación de la información más importante obtenida de nuestro trabajo con la intención de seguir divulgando cada una de nuestras actividades. Con esta finalidad se han presentado jornadas, conferencias, seminarios, trabajos de investigación, documentales, en aquellas herramientas y soportes de difusión más adecuados, empezando por la versatilidad que dan los audiovisuales para la divulgación en las redes sociales e internet, pasando por la publicación de libros+DVD, un maravilloso dueto entre la imagen y la palabra escrita. Todo ello con un solo objetivo: transmitir nuestro trabajo y contribuir a dar una visión rigurosa de lo sucedido en aquel periodo tan trascendental de nuestra reciente historia.

Milicianos Andaluces

Todo el trabajo realizado está teniendo una considerable difusión, gracias a la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación. Para ello, desde la asociación se ha puesto en funcionamiento desde los últimos años, el desarrollo y perfeccionamiento de nuestra página web (www.foromemoriahistorica.org), de forma que la información está enfocada desde un desde un punto de vista didáctico para que pueda cumplir con estos objetivos.

En nuestra web se pueden consultar todo el trabajo realizado por la asociación desde su constitución como tal, así como tener acceso al material gráfico, documentos, testimonios, historia, etc. de nuestro archivo.

Todas estas actuaciones están encaminadas al reto de alcanzar nuestros objetivos a través de la reconciliación entre la Historia oficial y la verdad de los hechos, el reconocimiento y la reparación hacia las víctimas de acciones u omisiones en contra los derechos humanos, y la consolidación de los principios y valores democráticos en una sociedad lejos de los enfrentamientos pretéritos.

Pondremos el foco, por tanto, en contribuir y en apoyar la aplicación de las distintas leyes sobre Memoria Democrática del territorio español, auxiliando a aquellos ciudadanos cuyos derechos deban ser reconocidos, y exigiendo a las instituciones y a las administraciones públicas hacer cumplir la Ley con arreglo a lo dispuesto en las recientes recomendaciones de la ONU en esta materia.

Afrontamos los próximos años, en definitiva, con el convencimiento de que las víctimas merecen el respeto y la consideración por parte de una sociedad madura para asumir su pasado y acometer su futuro en paz.


[1] LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Revolución campesina y reforma agraria en la España del siglo XX” (2006)

[2] Mapa de Fosas. Junta de Andalucía. En línea.

[3] (Espinosa, 2006)

[4] (Shari Eppel, 2001)